Ahora que ya soy grande y tengo tan claro lo que es ser un verdadero Hombre de bien, entiendo que nunca existió esa lección específica, más bien, esa lección fue generalizada durante toda mi crianza. Mi padre, la pregonó con el ejemplo, en el día a día. En su forma de actuar, de enfrentar los problemas, en su manera tan simple de saber pedir perdón. De rectificarse cuando uno comete un error voluntario o involuntario en que hiere a otro ser.
De todas las condiciones que se tiene para poder ser un Verdadero hombre la que mayor puntaje tiene para mí, es ser tan humildemente auto crítico como para poder reconocer que cometemos errores y que producto de estas equivocaciones muchas veces hemos golpeado moralmente a algún ser vivo. Pero esta condición de auto retarte en tus equivocaciones, no tiene ningún valor humano sino se sabe rectificarse y pedir disculpas a quien se ha dañado.
Ayer, fue un día especial para mí. Jugábamos una fecha más de este raro campeonato local que. Y yo volvía a la lista de convocados después de casi tres meses de recuperación de esta repetitiva lesión. Para los que no saben yo comparto habitación con Raúl Fernandez (un gran compañero de trabajo y amigo), pero, cuando pasamos la noche en el famoso “Golf los Incas” (el hotel favorito del técnico de la selección Nacional) normalmente compartimos habitaciones triples.
Así que cuando dormimos de a tres y que no se malentienda. Normalmente el que completa ese trío de risas es el “Zorro” Alva.
Piero es de aquellos amigos que el fútbol ha sabido darme. Es un tipo raro, muy raro. Raro, como no poder entender porque si somos tan buenos amigos, porque nos podemos pelear tanto. Discutir tanto.
Quizás porque en este negocio del fútbol convives tanto( compartes habitación, champú, historias, comidas, cines, entrenamientos, sueños, metas, tristezas, decepciones, fiestas, parrillas, goles, atajadas y etc) que las amistades se vuelven tan estrechas. Se convierte finalmente en una relación amical y claro todas las relaciones de convivencia tienen esa ambigüedad de sentimientos tan opuestos como el amor y el odio. Pero si algo rescato en Piero entre muchas virtudes es que tiene la “H” de hombría bien puesta. Porque para mí la hombría no es ser un mujeriego perdido sino más bien un Hombre de verdad. Y eso es Piero, tiene su historia particular, sufrida como la de muchos, pero, con los códigos de los valores y principios bien puestos. Como decía, algo que le rescato es que siempre va para adelante, que es vertical en su vida diaria como es su juego. Es frontal y no tiene dobles mensajes como la gran mayoría en nuestra latitud. Es un buen padre y por ende un gran compañero de profesión en quien puedo confiar. Puedo confiar en el porque no tiene actitudes de cobarde, de cagón como la mayoría de los que hacen prensa deportiva en el Perú.
(*) Artículo escrito por Francisco "Paco" Bazán en su Blog. Ver más http://elarcodelpico.blogspot.com/2009/10/el-anti.html

